Pintura para fachadas: guía rápida para elegir bien
La pintura de fachada protege la envolvente del edificio frente a sol, lluvia y contaminación, y renueva la estética con acabados duraderos. Para acertar, conviene valorar el tipo de soporte, el clima y el nivel de transpirabilidad y resistencia que necesitas.
Qué tipo de pintura te conviene
- Acrílica exterior: la opción más versátil para obra nueva y repintado. Buena resistencia a la intemperie y secado rápido. Ideal para hormigón, mortero y ladrillo visto preparado.
- Siloxánica: muy buena transpirabilidad y elevada hidrorrepelencia. Recomendable en zonas lluviosas o de alta humedad, ayuda a mantener la pared seca y limpia más tiempo.
- Silicatada (mineral): se integra químicamente con soportes minerales (cal, cemento, piedra). Máxima transpiración y muy baja tendencia al descascarillado. Perfecta para muros históricos y fachadas minerales estables.
- Elastomérica: alta elasticidad para puentear microfisuras estáticas. Crea una película continua que reduce filtraciones; ideal cuando hay fisuración leve.
- Resinas al disolvente tipo Pliolite®: gran adherencia en soportes difíciles y aplicación con climas frescos y húmedos. Útil en repintados complejos y zonas con suciedad persistente.
Cómo elegir según tu fachada
- Soporte: en cemento, monocapa o mortero estable, una acrílica exterior funciona muy bien; en piedra/cal mineral, valora silicato; con microfisuras, elastomérica.
- Clima y exposición: en costa o alta lluvia, prioriza siloxánica (repelencia al agua) y resistencia a moho/algas; en zonas muy soleadas, busca resistencia UV y estabilidad cromática.
- Transpirabilidad: en muros que “deben respirar”, elige silicato o siloxánico para evitar ampollas y desconchados por vapor retenido.
- Acabado: mate para disimular irregularidades y un look contemporáneo; satinado para mayor lavabilidad y realce del color.
Preparación del soporte
- Limpieza: elimina polvo, grasa y eflorescencias. Trata mohos y algas con limpiador específico y deja actuar.
- Reparación: abre y sanea fisuras, rellena con masilla exterior y alisa. Espera el tiempo indicado de secado.
- Fijación: en superficies porosas, harinosas o muy absorbentes, aplica fijador o imprimación para homogeneizar la absorción y mejorar el anclaje.
Aplicación y rendimiento
- Herramientas: rodillo de fachadas de pelo medio/largo, brocha para aristas y pistola airless en superficies grandes.
- Condiciones: pinta entre 10 °C y 30 °C, sin lluvia ni sol directo intenso ni viento fuerte. Evita humedades altas.
- Manos: normalmente 2 manos cruzadas. Respeta el repintado indicado por el fabricante.
- Rendimiento orientativo: 6–10 m²/L por mano según rugosidad del soporte y tipo de pintura.
- Limpieza: acrílicas y siloxánicas con agua; productos al disolvente con el diluyente recomendado.
Consejos de color y mantenimiento
- Cartas y muestras: valida el tono con una muestra en la pared y observa a distintas horas del día.
- Colores claros: reflejan mejor el sol y suelen ensuciarse menos visualmente que los tonos muy saturados.
- Mantenimiento: una limpieza suave anual y repaso puntual de juntas y encuentros prolongan la vida del recubrimiento.
Preguntas rápidas
¿Se puede pintar sobre una pintura antigua? Sí, si está bien adherida. Lava, lija suave para matizar, fija zonas harinosas y realiza una prueba de adherencia. Si hay ampollas o descamados, sanea hasta soporte firme y repara.
¿Qué hago si mi fachada tiene humedades? Soluciona primero el origen (capilaridad, filtraciones, condensación). Tras reparar, usa sistemas transpirables y tratamientos antimoho/algas antes de pintar.
¿Mate o satinado fuera? Mate disimula irregularidades y es el acabado más común en exteriores; satinado gana en lavabilidad y brillo suave.
Tip: si tu fachada presenta microfisuras generalizadas, valora sistemas elastoméricos o capas intermedias armadas con malla en las zonas críticas.